Por quién doblan las campanas

Robert Jordan, dinamitero de las Brigadas Internacionales, llega a España para colaborar con una ofensiva de las fuerzas de la República. Mientras cruza las montañas va conociendo las sangrientas historias que ocurrieron en los primeros días del levantamiento, sabiendo que su intervención será del todo inútil y que la tragedia colectiva seguirá su inexorable curso. Sin embargo, la fuerza de sus convicciones le hace perseverar para lograr la misión encomendada.

Por quién doblan las campanas” es la novela que le dio a Ernest Hemingway un triunfo insuperable, aunque ya era muy conocido por todo el mundo.

En el sentido recóndito e intestino, “Por quién doblan las campanas“, es una insinuación de la multiplicidad del ser que se hace desde el título del libro, si se quiere desde el mismo enunciado. El hombre hace parte de un ‘ser colectivo‘ constituido por todos los hombres; inexorablemente cuando algo de la existencia desaparece es una parte que se desmorona del ‘ser único‘ que conforma la humanidad (la unión de todos los seres), que emana la existencia como una rúbrica social. De ahí las palabras de John Donne: ‘La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad […]por quién doblan las campanas: doblan por ti’.

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