Mariana Pineda. La zapatera prodigiosa. Bodas de sangre

María Pineda” es encarcelada en 1831 por haber mandado bordar la bandera que servirá de insignia a una de las muchas insurrecciones liberales. Le prometen la libertad si delata a sus jefes, pero, al negarse, es condenada a muerte y ejecutada.

García Lorca dijo que «el teatro es poesía que se levanta del libro y se hace humana». En esta hermosa farsa violenta, como él la llamó, quiso expresar el autor la lucha de la realidad con la fantasía, con todo aquello que es irrealizable y que existe en el fondo de toda criatura. Un matrimonio de conveniencia y sin verdadero amor y la lucha de una mujer entre la realidad y el deseo son los cauces por los que transcurre la obra. El teatro ha de explicar con ejemplos vivos las normas eternas del corazón de los hombres. Y el autor, entonces, se retira, y da paso a esa “Zapatera prodigiosa” que grita desde fuera del escenario: «¡Quiero salir!»

Federico García Lorca dirigió La Barraca, experiencia teatral decisiva para la escena española. Desde 1918, en que publicó su primer libro, hasta su muerte, Federico García Lorca no dejó nunca de componer versos y escribir teatro. “Bodas de sangre“, ejemplo esencial de su obra dramática, que construye a partir de un hecho real, una pequeña noticia del periódico, una tragedia cargada de lirismo y de elementos simbólicos. Escenifica, en prosa y en verso, la crónica llena de presagios de una pasión, de la lucha por una mujer que lleva hasta la muerte a los dos rivales. El que fue director de la Real Academia Española, Fernando Lázaro Carreter, analizó en su Introducción la génesis de la tragedia y su situación en la obra de Lorca, desvelando su simbología y su significación última.

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