Teatro

Juan del Encina está considerado el patriarca del teatro español renacentista. Publicó en su Cancionero de 1496 ocho églogas dramáticas de carácter religioso o cortesano, protagonizadas por pastores, en principio rústicos (que se expresan en sayagüés, un dialecto convencional y literario con rasgos del leonés) pero que con el tiempo darán lugar a otros más idealizados que entroncan con la literatura pastoril. En 1492 representó dos églogas en que los pastores anuncian el nacimiento de Cristo. Esta antología presenta las “Églogas de Antruejo, I y II” Sin embargo, el asunto típico de sus dramas es profano. El “Auto del Repelón” prefigura los pasos de Lope de Rueda y trata de burlas que unos estudiantes gastan a atemorizados pastores.

En una segunda época, Encina compone otras obras mucho más desarrolladas. En “Cristino y Febea” se da el conflicto entre el amor cristiano (Cristino) y el pagano (Febea), vencido por esta última, bella ninfa que hace que Cristino escoja el amor profano. La égloga de “Fileno, Zambardo y Cardonio” es una tragedia en la que Fileno, desesperado por su pasión amorosa hacia Zefira (que no aparece en escena) se suicida a pesar de los esfuerzos de Zambardo y Cardonio para evitarlo.

Continúa el presente volumen ofreciendo dos obras de Lucas Fernández, a saber: “Farsa u cuasi comedia” y el “Auto de la Pasión

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