Tarás Bulba

Tarás Bulba”, escrita por Nicolás Gógol,  trata sobre las disputas entre polacos (muy refinados) y cosacos (auténticos guerreros de las estepas, rudos y valientes) por las estepas rusas. Comienza con una alianza de ambos bandos en una guerra común. Pero una vez ganada la guerra gracias a la valentía de los cosacos, liderados por “Tarás Bulba“, el general polaco los traiciona y asesina a la mayoría de la hermandad cosaca. Los supervivientes, Tarás entre ellos, se esconden en las montañas. Años más tarde, “Tarás Bulba” ya tiene dos hijos, pero sigue fuerte y valeroso. El mayor de sus hijos, Andrei, decide ir a estudiar a una ciudad polaca, donde lo tratan como a un perro. Aún así, se enamora de una mujer polaca, que le corresponde. Cuando al fin se va, no es capaz de desprenderse de su imagen; todos sus actos van encaminados a conseguirla. Más tarde, el general polaco vuelve a convocar a los cosacos para guerrear, creyendo que habían olvidado antiguas ofensas. Pero “Tarás Bulba” nunca olvida. Tiende una emboscada a los polacos, acabando con muchos y obligando al general a refugiarse en su ciudad, a la que pone sitio. En la ciudad sitiada, en la que se encuentra la bella polaca a la que ama Andrei, se declara la peste. Éste piensa que su deber de rescatarla está por encima de todo, así que entra en la ciudad para llevársela antes de que enferme. Pero los polacos los capturan y amenazan con matar a la mujer. Entonces, el hijo del general cosaco decide traicionar a su raza para salvarla.
Al mismo tiempo, uno de los generales de “Tarás Bulba” decide que en el sitio de la ciudad están perdiendo el tiempo, y se va con su gente, dejando a Taras con muy pocos hombres frente a la ciudad polaca. Al ver que los cosacos se dividen, el general polaco saca a todos sus hombres de la ciudad y los lanza sobre los guerreros de Taras. Éste presenta batalla delante de la fortaleza, y allí descubre la traición de su hijo, luchando contra los de su raza. En un lugar apartado de la batalla, “Tarás Bulba” da muerte a su hijo por su traición. Tras resolver sus asuntos de honor familiar, Taras regresa a la lucha, y ordena a los cosacos retirarse hasta encontrar al general que se había despegado del resto del ejército durante el asedio. Ataca por la retaguardia a las fuerzas polacas, y gracias a esto y al conocimiento del terreno que los cosacos tienen, la ciudad cae en su poder.

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