Nocturnos

Con los «Nocturnos» (1817), E. T. A. Hoffmann -jurista, músico, dibujante y finalmente escritor (1776-1822)- introdujo en la literatura alemana, a partir de la narrativa gótica inglesa y del «Sturm und Drang» o prerromanticismo alemán, el llamado «Romanticismo Negro»». En estos relatos -empezando por el mítico «El hombre de la arena» (que Freud consagra en 1919 como paradigma de lo siniestro en su ensayo del mismo nombre)-, Hoffmann desarrolla aquella moderna estética de lo sublime descrita por Burke en su «Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello» (1757), abordando ya el conflicto radical entre identidad y alteridad, los temas del inconsciente y la locura, de «la carne, la muerte y el diablo» (Mario Praz) propios de la literatura fantástica hasta Baudelaire, Poe o Kafka.

En los «Nocturnos» estamos ya dentro del mundo fantástico más impresionante de la obra hoffmaniana. es todo un estado de ánimo, un modo de entender la vida, filosófica, psicológica y artísticamente. Incluso musicalmente: el «nocturno» es una pieza lenta de piano, género que sería fantasmalmente desarrollado por Chopin y Schumann.

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