La isla del tesoro

Jim Hawkins es un chico que junto a sus padres trabaja en la posada del Almirante Benbow. Un día aparece un marinero con la mejilla cortada, Billy Bones, cuya única posesión es un viejo cofre. La posada recibe la visita de un marinero ciego la misma noche que el padre de Jim muere. Éste amenaza a Bones diciéndole que más tarde él y sus esbirros le atacarán para recuperar el cofre. Bones muere de apoplejía, producto de su adicción al ron. Jim y su madre huyen con el contenido del cofre y ven desde fuera como los piratas destrozan el Almirante Benbow. Así dará comienzo una de las más espectaculares aventuras narradas por Robert Louis Stevenson, que conseguirá su clímax cuando los protagonistas lleguen a “La isla del tesoro“.

Sobresale en esta novela el hecho de que se trata de una obra juvenil a la que vuelve con gusto el lector adulto y sobresale, asimismo, que se haya mantenido con éxito, desde el siglo XIX al siglo XXI, la nostalgia por un mundo que propiciaba o posibilitaba la aventura. El lector juvenil ve reconocido su derecho a hacerse oír en el mundo de los adultos, mientras que el lector adulto regresa a una intensidad que se relaciona con un mundo irreal que conoció exclusivamente a través de la lectura de obras como “La isla del tesoro“.

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