El trovador. Los hijos del tío Tronera

Obra maestra de nuestro teatro romántico, “El trovador” propició el día de su estreno el primer ‘¡Que salga el autor!’ de las tablas españolas. Una historia de amoríos y traiciones que dio lugar a un gran clásico de la ópera: Il trovatore, de Verdi. El Conde don Lope de Artal vivía regularmente en Zaragoza, siempre al lado de Su Alteza. Tenía dos niños: el uno que es don Nuño, muy querido por todos, y contaba entonces seis meses, poco más o menos; y el mayor, que tendría dos años, llamado don Juan. Una noche entró en la casa del Conde una de esas vagabundas, una gitana con ribetes de bruja y, sin decir una palabra, se deslizó hacia la cámara donde dormía el mayorcito.
Antonio García Gutiérrez en el sainete “Los hijos del tío Tronera”, escrito imitando el habla andaluza, parodia su celebérrimo drama El trovador para quitar tensión trágica en las representaciones populares.

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