El niño en la cima de la montaña

El niño en la cima de la montaña” es una novela de formación protagonizada por un niño nacido en París, hijo de una joven francesa y un soldado alemán, afectado de graves perturbaciones psíquicas tras haber combatido en la I Guerra Mundial. Debido a su descontrolada violencia, el matrimonio se separa, el marido regresa a Alemania, fallece en accidente y la madre cuida del pequeño hasta que ella muere de tuberculosis. Huérfano con siete años, el niño es acogido en el orfanato que mantienen a sus expensas dos hermanas judías hasta que localizan a su única tía paterna que lo lleva a vivir con ella. El hecho de que trabaje como ama de llaves en el refugio de montaña bávaro de Adolf Hitler, resultará decisivo para el destino del huérfano. A los 16 años, consumada en 1945 la derrota de Alemania, el chico será el último habitante en abandonar el edificio, ya como prisionero de los Aliados.
La obra narra, en frase textual de John Boyne, su autor: la historia de un niño que había empezado abrigando amor y decencia en su corazón, pero al que después había corrompido el poder. La historia de un niño que había cometido crímenes con los que tendría que vivir el resto de sus días y añade: la historia de un hombre que deseaba encontrar un modo de reparar el daño que habían causado sus actos. La trama pone de manifiesto la reconocida habilidad de John Boyne para combinar hechos históricos con otros ficticios, al reflejar de modo expresivo la fascinación que un Jefe de Estado puede ejercer sobre un niño deseoso de encontrar una figura paterna a la que admirar, que sustituya la imagen de su perdido padre. Al margen de las circunstancias y personas reales que intervienen en la acción, la obra acierta a describir la manipulación de que puede ser objeto un menor por parte de un adulto con capacidad de seducir. Bien escrita, con el estilo sencillo y espontáneo característico del autor, la novela capta de principio a fin la atención del lector por su forma sobria e intensa de transmitir la evolución interna del protagonista. Salvo en algún episodio especialmente dramático, la violencia permanece lejos de la mayoría de las secuencias del relato, cuya dureza de fondo queda paliada por la ambientación en un bello paisaje alpino y por la calidad humana de los personajes secundarios que forman parte de la servidumbre de la casa y no se engañan sobre quien es su patrón.

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