Boris

Durante el cerco de Leningrado, en la segunda guerra mundial, el pequeño protagonista, “Boris“, vive unos días de angustia y tragedia en compañía de una amiguita que, como él, trata de sobreponerse a los horrores de la guerra, y juntos llegan a familiarizarse con la situación. “Boris“consigue crearse un mundo interno de fantasía, en su afán por cobrar esperanza. El diario de su amiga muerta le ayuda y le conforta hasta comprender el sentido del miedo y del valor.

El tema central de la obra es la lucha tensa de los protagonistas por vencer su miedo y su impotencia ante unos hechos para ellos incomprensibles. El relato está escrito con un estilo sencillo y llano; pero su interés no reside en la forma estilística sino en el contenido humano que le anima. El ambiente aparece reflejado con acierto y la narración está salpicada de detalles costumbristas, al mismo tiempo que muestra con realismo las trágicas consecuencias que de la guerra se derivan para la humanidad. Por encima del clima de amargura -nunca estridente que subyace en la obra, Jaap Ter Haar apunta también una tesis positiva que quizá los pequeños no descubran: cómo hay que sacar recursos propios e internos para luchar contra las adversidades ajenas y externas. Sin embargo, el relato prescinde de cualquier referencia de orden espiritual que supere su contenido meramente humanístico.

© Reseñas bibliográficas Fundación Troa.

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