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Kimazi y la montaña

Esta es la historia de un muchacho kikuyu que escaló el Kerinyaga (más conocido por los extranjeros como Monte Kenya) en busca de Dios

Pequeño roble

Reflexiones de un niño pequeño que quiere ser mayor, pero los adultos no siempre le entienden. Su familia la componen los padres, el abuelo, un hermano mayor y otro que está a punto de nacer. La autora narra con sentido del humor las travesuras de los niños y, sobre...
El rey es un rey estupendo. Se preocupa por sus súbditos.

El diablo capataz

Atardecía, y aunque ya se había cumplido la hora de salida de los obreros, el capataz los mantenía trabajando, iluminados con lámparas portátiles. ..... ¿Y si ella era una bruja, un espíritu, el mismo diablo?

El cuarto Rey Mago

Un jefe indio americano ve en el cielo una estrella que anuncia el nacimiento del Rey de Reyes. Decide ponerse en camino, llevándole muchos regalos. Durante su largo viaje va encontrando dificultades, y, por ayudar a los necesitados, se va desprendiendo de cosas, hasta quedarse sin nada. Al fin...

Coleta, payasa ¿qué pasa?

Ya conocemos a Coleta que quería ser actriz, niñera, periodista y patinadora, y ahora quiere ser payasa, porque para ella hacer reír es una obra de caridad. En este libro lleno de humor, Gloria Fuertes nos ofrece la Canción de los amigos de Coleta, que tiene letra, pero no música,...

El duende y el robot

Fernando Alonso escribe la historia de un robot que accidentalmente conoce a un duende, quien le librará de su tarea rutinaria y le enseñará a contemplar y amar a la naturaleza. Juntos darán la vuelta al mundo, alegrando los lugares por los que pasan. Es un cuento optimista y...

El juego de las gafas

En “El juego de las gafas”, de la mano de María Dolores Pérez-Lucas y de la de los componentes de una familia, se pone de manifiesto cómo un mismo hecho, al enfocarlo de otra forma, puede complicar la situación hasta límites insospechados.
Cuando los objetos hablan, como es el caso de “Luciano, farol metropolitano”, podemos enterarnos no solo se sus profundos sentimientos, sino también de sus críticas divertidas y llenas de humor a las situaciones que diariamente soporta. Nos lo explica, como sólo él sabe, Juan Antonio de Laiglesia.
Una niña cogía una china o piedrecita y, poniendo las manos detrás, la ocultaba en una de las dos manos. A continuación, mostraba los dos puños cerrados y comenzaba la cantinela, mientras otra niña daba toques en una y otra mano alternativamente. Al acabar la canción, abría la última...