Estampas de Platero y yo

En sus andanzas por Moguer, su pueblo natal, Juan Ramón Jiménez comparte con su entrañable burro Platero sus impresiones y sentimientos. La mirada bondadosa del poeta se detiene en las gentes más humildes, a las que retrata con afecto y simpatía, y en la belleza del entorno natural, que le inspira “Estampas de Platero y yo”, sus más puros anhelos: una vida espiritual rica e intensa y un deseo de paz, armonía, fraternidad y tolerancia entre los seres humanos.

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